viernes, 25 de febrero de 2011

El primer documental argentino

Fue en 1899 y estuvo a cargo del médico argentino Alejandro Posadas. La película dura siete minutos y la hallaron hace 40 años.


Hacía sólo cuatro años que los hermanos Lumiére habían presentado, en Francia, el invento que marcaría un hito: el cinematógrafo. El joven médico argentino Alejandro Posadas no tardó en aprovechar ese recurso. En 1899, tres años antes de morir, filmó una operación que realizó en el Hospital de Clínicas. Es la película más antigua hecha en la Argentina, y la primera operación filmada que se conoce en el mundo. El registro fue guardado durante décadas y se descubrió, por azar, hace 40 años.

Símbolo de la medicina argentina, Posadas murió a los 31 años consumido por la tuberculosis. Pero aprovechó su inteligencia y su inventiva para descubrir enfermedades y perfeccionar tratamientos. Fue el primero en el país en hacer radiografías, cuando trajo de Europa un equipo de rayos. Fue iniciador de la cirugía pediátrica y de varios procedimientos quirúrgicos. Y, es obvio, del cine documental. 
La película que se atesora en el Hospital de Clínicas tiene una imagen nítida pese a su antigüedad. Es que había sido guardada en latas bien cerradas y se había proyectado muy pocas veces. En color sepia, muestra a un Posadas alto, delgado, con gruesos bigotes negros, operando a un hombre acostado en una camilla. Junto al médico se ve a tres ayudantes, todos con delantales blanquísimos de mangas largas. No usaban guantes de látex ni barbijos. La filmación dura siete minutos, prácticamente el tiempo que llevó la operación. 
Quien rescató el documental fue el doctor Florentino Sanguinetti, ex director del Hospital de Clínicas y actual jefe de Cirugía Experimental. "En 1971, cuando se estaba por demoler el antiguo edificio del hospital, encontramos ésta y otras películas y fotos en una sala. Estaban a punto de ser llevadas por la topadora", contó. 
Lo que se ve en la película poco tiene que ver con las imágenes de las operaciones que se hacen hoy. Las condiciones de la sala parecen más bien precarias. La cámara está fija, y se estima que se filmó cerca de una ventana para aprovechar la luz. Conocedores del arte cinematográfico arriesgan que quien ayudó a realizar la filmación fue el francés Eugéne Py, que había trabajado con los Lumiére y a quien Posadas había conocido en París. 
Detrás de Posadas está el anestesista, quien sostiene un frasquito de vidrio y cada tanto gotea cloroformo sobre la cara del paciente. "Se le estaba extirpando un quiste hidatídico de pulmón", detalló Sanguinetti. Esa enfermedad provocada por un parásito causó estragos en esos años, y Posadas fue líder en estas operaciones. 
Las cirugías en esa época tenían que ser muy rápidas. Debían durar pocos minutos para evitar que los pacientes murieran por el cloroformo. Por eso se ve a Posadas moverse con calma pero sin pausa. Hábil y prolijo, pese a las exiguas condiciones de asepsia. Sin detenerse, corta, quita partes del tejido con unas tijeras largas, coloca un trozo de gasa, cose. Sus ayudantes le alcanzan los elementos que necesita. Lástima no poder oír lo que dicen. La filmación original, claro está, no tenía sonido. 
Para asegurarse la futura conservación de este documento histórico, Sanguinetti hizo copiar la película —estaba filmada en 35 milímetros— en video y en formato de 16 milímetros. Y se le grabó una voz en off, que explica los pasos de la operación. Ahora el Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales guarda una copia, pero el original permanece en el Hospital de Clínicas, bajo llave. 
Esta película es, acaso, el documento más claro que dejó Posadas de su trabajo.

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